No siempre se cosecha lo que se espera o se acepta lo que se viene, a veces los frutos no siempre son de nuestro agrado y nos parecen lejanos a lo que deseábamos, pero la belleza a esto radica en darle el verdadero sentido a los resultados de nuestro caminar y poder dilucidar lo venidero y volver a empezar.
Pues no siempre nuestras cosechas marcan el final de algo casi lapidario, si no más bien nos dan las fuerzas suficientes para seguir sembrando el camino como si fuera la primera vez, pero con una bella experiencia.
Muchas veces nuestra falta de experiencia nos hace cosechar tristezas y desilusiones, pero siento que son la instancia para invitar a la madurez a que nos visite, jajaja. y a que nos haga mejores personas.
Gracias a mi DIOS por permitirme el experimentar las alegrías, los dulces sentimientos, los sin sabores, las penas y otras emociones, que me han hecho crecer y ver la vida con otra perspectiva.
Comprendiendo que aunque mala o buena sea mi cosecha, tú siempre me darás la oportunidad para volver a sembrar nuevamente.





